Servicio de Enfermería

Cuidados en enfermería de la residencia

La enfermería geronto-geriátrica contribuye a los cuidados de la salud de la población fundamentalmente para conseguir que la última etapa de la vida sea vivida de forma óptima, asegurando la satisfacción de las necesidades y el máximo nivel de independencia posible de las personas que envejecen; y cuando la muerte es ya un proceso inevitable, acompañarlos en una muerte digna.

La enfermería gerontológica se especializa en los cuidados a las personas que envejecen, con el fin de conseguir que el paso de la etapa adulta a la vejez y el discurrir de los últimos años de vida se lleve a cabo en las mejores condiciones de salud posibles, incrementando los conocimientos, las habilidades y la motivación de la persona para afrontar los cambios físicos y psicosociales que aparecen durante el proceso de envejecimiento.

La enfermería gerontológica se ocupa de la valoración de las necesidades de las personas mayores, de la planificación y la administración de los cuidados para satisfacer sus necesidades, así como de la evaluación de la eficacia de dichos cuidados en el logro y mantenimiento de un nivel de bienestar acorde con las limitaciones impuestas por el proceso de envejecimiento.

Práctica de la enfermería con los mayores

La práctica enfermera se basa en la promoción de la independencia, en la satisfacción de las necesidades de cada persona y en la concepción bio-psico-social de esta.

• El mantenimiento de la autonomía, la readaptación a las limitaciones propias de la edad o de las consecuencias de las enfermedades, requieren intervenciones adecuadas por parte de la enfermera gerontológica.

• Los cuidados globales e individualizados han de basarse en el respeto y en la libertad de la persona para tomar sus propias decisiones, lo que al fin y al cabo no es otra cosa que respetar el Principio de Autonomía del residente.

• La enfermera gerontológica tiene que conocer, integrar y desarrollar habilidades de comunicación como la escucha activa, la empatía, la coherencia, el respeto incondicional, entre otras. La enfermería, desde su compromiso profesional específico,comparte con el resto de profesionales un objetivo común: mejorar el bienestar y la calidad de vida de los ancianos.

Valoración de la persona mayor por enfermería

• La valoración del residente por parte de enfermería es fundamental para poder identificar déficits de autocuidado o necesidades insatisfechas de este; y así llevar a cabo la intervención adecuada para cumplir los objetivos marcados en base a esta valoración.

• La valoración clínica permite cualificar y cuantificar patologías sintomáticas, identificar patologías desconocidas, evaluar sus efectos sobre la funcionalidad y planificar y priorizar la intervención terapéutica. Tres puntos importantes serán la anamnesis (antecedentes personales y familiares, hábitos alimenticios, farmacología, hábitos con relación a tóxicos, vacunaciones, situación basal previa, enfermedades actuales), la exploración física (revisar signos vitales, la piel, la marcha, el equilibrio, los órganos de los sentidos, los sistemas,...), y los exámenes complementarios.

• La valoración mental y/o cognitiva, junto con la emocional permitirá identificar y cuantificar los posibles trastornos en las áreas cognitivas y afectivas que puedan afectar, la capacidad de autosuficiencia del residente.

• Se realizará a demanda (procedimientos de inmovilización, procedimiento de sondajes, procedimiento de úlceras y otras heridas, toma de muestras sanguíneas, de orina, de herida,..) y de forma programada (control de constantes vitales, control de medicación, educación para la salud....).